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Escuchar a la naturaleza

Hola, soy Severn Suzuki y represento a ECO (Environmental Children’s Organization). Somos un grupo de niños de 12 y 13 años de Canadá intentando lograr un cambio: Vanessa Suttie, Morgan Geisler, Michelle Quigg y yo. Recaudamos nosotros mismos el dinero para venir aquí, a cinco mil millas, para decirles a ustedes, adultos, que deben cambiar su forma de actuar. Al venir aquí hoy, no tengo una agenda secreta. Lucho por mi futuro.

Perder mi futuro no es como perder unas elecciones o unos puntos en el mercado de valores. Estoy aquí para hablar en nombre de todas las generaciones por venir. Estoy aquí para hablar en defensa de los niños hambrientos del mundo cuyos lloros siguen sin oírse. Estoy aquí para hablar por los incontables animales que mueren en este planeta porque no les queda ningún lugar adonde ir. No podemos soportar no ser oídos.

Tengo miedo de tomar el sol debido a los agujeros en la capa de ozono. Tengo miedo de respirar el aire porque no sé qué sustancias químicas hay en él. Solía ir a pescar en Vancouver, mi hogar, con mi padre, hasta que hace unos años encontramos un pez con cáncer. Y ahora oímos que los animales y las plantas se extinguen cada día, y desaparecen para siempre.

Durante mi vida, he soñado con ver las grandes manadas de animales salvajes y las junglas y bosques repletos de pájaros y mariposas, pero ahora me pregunto si existirán siquiera para que mis hijos los vean.

¿Tuvieron que preguntarse ustedes estas cosas cuando tenían mi edad?

Todo esto ocurre ante nuestros ojos, y seguimos actuando como si tuviéramos todo el tiempo que quisiéramos y todas las soluciones. Soy sólo una niña y no tengo soluciones, pero quiero que se den cuenta: ustedes tampoco las tienen.

No saben cómo arreglar los agujeros en nuestra capa de ozono. No saben cómo devolver los salmones a aguas no contaminadas. No saben cómo resucitar un animal extinto. Y no pueden recuperar los bosques que antes crecían donde ahora hay desiertos.

Si no saben cómo arreglarlo, por favor, dejen de estropearlo.

Aquí, ustedes son seguramente delegados de gobiernos, gente de negocios, organizadores, reporteros o políticos, pero en realidad son madres y padres, hermanas y hermanos, tías y tíos, y todos ustedes son hijos.

Aún soy sólo una niña, y sé que todos somos parte de una familia formada por cinco mil millones de miembros, treinta millones de especies, y todos compartimos el mismo aire, agua y tierra. Las fronteras y los gobiernos nunca cambiarán eso.

Aún soy sólo una niña, y sé que todos estamos juntos en esto, y debemos actuar como un único mundo tras un único objetivo.

Estoy enfadada, pero no estoy ciega; tengo miedo, pero no me asusta decirle al mundo cómo me siento.

En mi país derrochamos tanto… Compramos y desechamos, compramos y desechamos, y aún así, los países del Norte no comparten con los necesitados. Incluso teniendo más que suficiente, tenemos miedo de perder nuestras riquezas si las compartimos.

En Canadá vivimos una vida privilegiada, plena de comida, agua y protección. Tenemos relojes, bicicletas, ordenadores y televisión.

Hace dos días, aquí en Brasil, nos sorprendimos cuando pasamos algún tiempo con unos niños que viven en la calle. Y uno de ellos nos dijo: “Desearía ser rico, y si lo fuera, daría a todos los niños de la calle comida, ropa, medicinas, un hogar, amor y afecto”.

Si un niño de la calle que no tiene nada está deseoso de compartir, ¿por qué nosotros, que lo tenemos todo, somos tan codiciosos?

No puedo dejar de pensar que esos niños tienen mi edad, que el lugar donde naces marca una diferencia tremenda. Yo podría ser uno de esos niños que viven en las favelas de Río; podría ser un niño muriéndose de hambre en Somalia; un niño víctima de la guerra en Oriente Medio, o un mendigo en la India.

Aún soy sólo una niña, y sé que si todo el dinero que se gasta en guerras se utilizara para acabar con la pobreza y buscar soluciones medioambientales, la Tierra sería un lugar maravilloso.

En la escuela, incluso en el jardín de infancia, nos enseñan a comportarnos en el mundo. Ustedes nos enseñan a no pelear con otros, a arreglar las cosas, a respetarnos, a enmendar nuestras acciones, a no herir a otras criaturas, a compartir y a no ser codiciosos.

Entonces, ¿por qué fuera de casa se dedican a hacer las cosas que nos dicen que no hagamos?

No olviden por qué asisten a estas conferencias: lo hacen porque nosotros somos sus hijos. Están decidiendo el tipo de mundo en el que creceremos. Los padres deberían poder confortar a sus hijos diciendo: “todo va a salir bien”, “esto no es el fin del mundo” y “lo estamos haciendo lo mejor que podemos”.

Pero no creo que puedan decirnos eso nunca más. ¿Estamos siquiera en su lista de prioridades? Mi padre siempre dice: “Eres lo que haces, no lo que dices”.

Bueno, lo que ustedes hacen me hace llorar por las noches. Ustedes, adultos, dicen que nos quieren. Los desafío: por favor, hagan que sus acciones reflejen sus palabras.
Gracias.
Discurso pronunciado por Severn Suzuki en la Cumbre de la Tierra, Rio de Janeiro, 1992. Fuente: Retoricas

Un discurso para rememorar

Discursos como el de Severn Suzuki tendrían que ser rememorados con periodicidad para mantener nuestra conciencia alerta.

La visión que los niños tienen del verdadero estado de nuestro planeta está menos contaminada, menos viciada que la de los mayores. Es una percepción más virgen, más inmaculada… mucho más cercana a la inocente naturaleza que los depositó en este mundo.

A veces, oímos sin escuchar. La diferencia entre el acto de oír y el de escuchar es que este último requiere una mayor atención. Tan sólo escuchando con atención el lenguaje de los niños y el de la naturaleza, percibiremos que tal lenguaje, antiguo, sabio y prudente, en las últimas décadas, nos transmite, con inusitada frecuencia, dolor, tristeza y en ocasiones… incluso irritación.

Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no escucha. (Victor Hugo)

Severn Suzuki

Severn Suzuki: una niña de 12 años que avergonzó a los adultos

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Cambio climático: una evidencia


Hoy, estoy aquí para discutir el calentamiento global, el mayor desafío ambiental al que se enfrenta el planeta. Así que permítanme explicar la gravedad del problema. En pocas palabras: el combustible que usamos de energía para nuestras casas, nuestros coches, y nuestras empresas está provocando que la Tierra se caliente más rápido de lo que nadie esperaba.

Los primeros siete meses de este año, y las tres últimas décadas, fueron los más cálidos de los Estados Unidos desde que empezaron a registrarse en 1895. Y la temperatura de la Tierra ha subido al punto más alto de los últimos 12.000 años.

Un consenso científico se ha forjado. Existe un amplio acuerdo de que la Tierra sólo se pondrá más y más caliente.

[…]

Si actuamos ahora y los mayores aumentos de temperatura se reducen de 1 a 2 grados centígrados para finales de este siglo, los daños – aunque importantes – serán manejables. Pero si no actúan, y aumenta el calentamiento de 5 a 9 grados a finales de este siglo, los daños serán catastróficos e irreversibles.

[…]

Cada uno de nosotros se enfrenta a una elección: una elección que tendrá repercusiones no sólo para nuestro futuro, sino para el futuro de nuestros hijos y nietos. ¿Seguimos con una actitud de negocios como de costumbre? ¿O hacemos los cambios necesarios para evitar una catástrofe?

[…]

La elección es clara. Es hora de dejar de hablar y comenzar a actuar.
Discurso de la senadora Dianne Feinstein en Retóricas (Los Ángeles, Octubre de 2006)

Una realidad demasiado tozuda

El video de arriba es una pequeña delicia que nos permite reflexionar sobre el cambio climático. Hemos tratado mal a la abuela grillo. Algunos, inconscientes, con poco poder y sin mucha maldad, haciéndola entristecer y vagar por otros lares. Otros, depredadores, con un gran poder y una gran perversidad, explotándola hasta enfurecerla y provocar explosiones de rabia…

Yo ya tengo una edad y empiezo a darme cuenta de que el clima ha cambiado de forma notable desde que era un niño. Entonces no hacía tanto calor como hace ahora, ni la distribución de las lluvias era tan extrema como lo es ahora. Y estamos hablando de hace unos treinta y cinco años.

Un cambio climático que, por desgracia, es ya demasiado perceptible en nuestra vida cotidiana. La evidencia es demasiado real como para cerrar los ojos o mirar hacia otra parte.

Evidencias del cambio climático

Evidencias del cambio climático

Diez efectos del cambio climático sobre nuestra salud

Aquí tenéis diez datos suministrados por la Organización Mundial de la Salud sobre el cambio climático y sus efectos en la salud de las personas que compartimos este planeta.

A nosotros, afortunados habitantes del primer mundo, nos afecta en la forma de un tiempo climatológico más o menos hostil: una nimiedad. Pero el efecto de este cambio en el resto del mundo es mucho más preocupante.

Quizás sea egoista que fijemos la atención en los efectos que el cambio climático pueda tener sobre nuestra propia salud (sin ni siquiera pensar en la salud de las generaciones posteriores, o la del resto de seres vivos del planeta) pero, como es evidente, la especie humana es la más egoista de todas las especies que habitan nuestro pequeño planeta azul.

1. Gases de efecto invernadero

A lo largo de los últimos 50 años, las actividades humanas, y en particular la combustión de combustibles fósiles, han liberado cantidades de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero suficientes para afectar al clima mundial. La concentración atmosférica de dióxido de carbono, gas que atrapa más calor en las capas bajas de la atmósfera, ha aumentado en más de un 30% desde los tiempos anteriores a la revolución industrial. Los consiguientes cambios del clima mundial conllevan una serie de riesgos para la salud, tales como el aumento de la mortalidad por las temperaturas extremadamente elevadas o el cambio de la distribución de las enfermedades infecciosas.

2. Fenómenos meteorológicos extremos

Del ecuador a los polos, el clima y la meteorología tienen grandes repercusiones directas e indirectas en la vida humana. Los fenómenos meteorológicos extremos, como las grandes lluvias, las inundaciones o los huracanes como el que arrasó Nueva Orleáns (EE.UU.) en agosto de 2005, ponen en peligro la salud y destruyen propiedades y medios de subsistencia. En la última década del siglo XX, los desastres naturales relacionados con las condiciones meteorológicas produjeron aproximadamente 600.000 muertes en todo el mundo, el 95% de ellas en países pobres.

3. Temperaturas récord

Las variaciones meteorológicas intensas a corto plazo también pueden afectar gravemente a la salud, causando estrés térmico o un frío extremo (hipotermia) y provocar el aumento de la mortalidad por enfermedades cardiacas y respiratorias. Unos estudios recientes parecen asociar las temperaturas récord alcanzadas en el verano de 2003 en Europa Occidental, con las 70.000 muertes más en el mismo periodo de años anteriores.

4. Variación de partículas aéreas

El aumento de la temperatura global modifica los niveles y la distribución estacional de partículas aéreas naturales (por ejemplo, el polen) y pueden provocar el asma. Hay aproximadamente 300 millones de personas con asma y se teme que el alza en la temperatura eleve el número de personas con dicha enfermedad.

5. Elevación del nivel del mar

La elevación del nivel del mar, otra consecuencia del calentamiento global, aumenta el riesgo de inundación de las costas y podría causar desplazamientos de población. Más de la mitad de la población mundial vive en una franja costera de 60 km de ancho. Además de producir directamente lesiones y muertes, las inundaciones pueden aumentar el riesgo de infecciones transmitidas por el agua y por vectores. Los desplazamientos de la población pueden aumentar las tensiones y el riesgo de conflictos.

6. Variabilidad de precipitaciones

El aumento de la variabilidad de las precipitaciones puede poner en riesgo el suministro de agua dulce. La escasez de agua afecta ya a un 40% de la población mundial. La falta de agua y su mala calidad pueden poner en peligro la salud y la higiene, con el consiguiente aumento del riesgo de enfermedades diarreicas (causa de la muerte de 2,2 millones de personas cada año), de tracoma (una infección ocular que puede producir ceguera) y otras enfermedades.

7. Escasez de agua

La escasez obliga a las personas a transportar el agua desde lugares alejados y a almacenarla en sus casas. Esto puede aumentar el riesgo de contaminación del agua y de las consiguientes enfermedades, además de servir de criadero de mosquitos que son vectores de enfermedades debilitantes como el paludismo o el dengue.

8. Enfermedades transmitidas por el agua

Las condiciones climáticas influyen en las enfermedades transmitidas por el agua y por vectores como los mosquitos. Las enfermedades sensibles al clima se encuentran entre las principales causas de muerte. La diarrea, el paludismo y la malnutrición proteino-calórica produjeron más 3 millones de muertes en 2004, de las cuales más de un tercio se registraron en África.

9. Malnutrición

La malnutrición es la causa de millones de muertes anuales, tanto por la falta de nutrientes suficientes para mantener la vida como por el aumento de la vulnerabilidad a enfermedades respiratorias y enfermedades infecciosas como el paludismo o la diarrea. Se prevé que el aumento de la temperatura del planeta y de la variabilidad de las precipitaciones reduzca las cosechas en muchas regiones tropicales en desarrollo donde la seguridad alimentaria ya es un problema

10. Beneficios de reducir la emisión de gases

Las medidas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero o atenuar las repercusiones sanitarias del cambio climático pueden tener otros efectos positivos en la salud. Por ejemplo, el fomento del uso del transporte público y de los medios de desplazamiento activos (la marcha o la bicicleta) como alternativa a los vehículos privados podría reducir las emisiones de dióxido de carbono y mejorar la salud pública. Además de reducir las lesiones relacionadas con el tránsito, también reduciría la contaminación del aire y las enfermedades respiratorias y cardiovasculares asociadas. El aumento de la actividad física, puede reducir las tasas generales de mortalidad.

La naturaleza no hace nada en vano. (Aristóteles)

Cambio climático

Cambio climático


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La avaricia rompe el saco

Consumismo: una forma enmascarada de avaricia

Consumismo: una forma enmascarada de avaricia

Los hombres, que pierden la salud para juntar dinero,
y luego pierden el dinero para recuperar la salud,
….
y por pensar ansiosamente en el futuro,
olvidan el presente de tal forma,
que acaban por no vivir ni el presente ni el futuro.

Viven como si nunca fuesen a morir,
y mueren como si nunca hubiesen vivido.

Fuente: Frases de Ghandi en Citas y frases

Una vez le preguntaron a Ghandi que es lo que a él más le sorprendía de la humanidad, y respondió con la reflexión anterior.

En el inicio de esta reflexión aparece la avaricia: el consumismo de nuestro actual modelo de sociedad es una forma enmascarada de avaricia. En el medio, una de las consecuencias de vivir dominados por ella: una ansiedad por no dejar de consumir bienes totalmente innecesarios. Al final, el destino de una vida guiada por la avaricia: un saco roto para las generaciones futuras.

Si ese es el destino de la humanidad: morir como si nunca hubiésemos vivido, deberíamos comenzar a preocuparnos por cambiar nuestra forma de vivir. Simplemente porque, a largo plazo, podemos perderlo todo, sin ni siquiera haber vivido con plenitud nuestra vida.

La avaricia lo pierde todo por quererlo todo. (Jean de la Fontaine)

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Nausicaä del Valle del Viento

Nausicaä, recreada por Marc

Nausicaä, recreada por Marc

El recorrido de Nausicaä

Nausicaä, ante Odiseo

Nausicaä, ante Odiseo

Nausicaä tiene sus orígenes en la insondable mitología Griega, más concretamente en la Odisea de Homero. La princesa Nausicaä encuentra a Odiseo en una playa después del naufragio de éste y le ayuda en su camino hacia Ítaca. Por tanto, Nausicaä se convierte en una de las claves para el éxito de Odiseo en su Odisea.

El japonés Hayao Miyazaki se inspira ligeramente en la princesa Griega y en otras fuentes para crear el personaje principal de Nausicaä, versión Manga. Pasado un tiempo, traspasa su obra del papel al celuloide dentro del marco del portentoso Studio Ghibli.

Y llegamos a Nausicaä, el largometraje. Otra obra de Arte de Miyazaki en la cual coloca en el centro del escenario a una nueva heroína. El autor, y es algo palpable en la totalidad de su obra, rinde un (eterno) homenaje al principio femenino. Y la puesta en escena está, como siempre, envuelta en la más exquisita poesía.

Los valores de Hayao Miyazaki

Porque Nausicaä es una princesa que se caracteriza por un brillo especial en sus ojos y en su sonrisa: el brillo de la paz, del respeto, de la comprensión… y del coraje para llevarlos a cabo. Sin el valor para llevarlos a buen puerto, ese brillo no sería del todo igual.

Toda la obra de Miyazaki es un continuo poema y aleccionamiento dedicado a los valores que más urgen a la humanidad: pacifismo, ecología y unidad. Estos valores son el fruto de otras preciadas semillas: alegría, respeto y comprensión. A la fin, amor por todas las cosas.

El autor reitera, una y otra vez, este mensaje a través de su obra. Y se dirige especialmente a los niños (y al niño que todos los adultos deberíamos llevar dentro) porque sabe que ellos son la clave para el futuro. Si no nos damos cuenta de nuestro errores, no podremos torcer el camino. Y cuando iniciemos ese nuevo camino, tendremos que hacerlo todos juntos.

O caminamos todos juntos hacia la paz, o nunca la encontraremos. (Benjamin Franklin)

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Ecología y consciencia activa

Ecología

La palabra Ecología proviene del griego y viene a significar el conocimiento de nuestra casa. Pero con conocer nuestro hogar no es suficiente, el conocimiento debe implicar una consciencia sobre lo conocido. Y la consciencia es lo que nos permite distinguir entre lo correcto y lo erróneo.

Pero, muy a menudo, las cosas no suelen ser ni blancas ni negras: suelen existir una gama de grises intermedios. El progreso de la humanidad se ha basado siempre en una cierta voracidad sobre los recursos naturales de su entorno. Es hasta cierto punto razonable pensar que sin aquella voracidad no hubiésemos logrado gran parte del bienestar económico/social que tenemos hoy en día en los países desarrollados.

Pero el problema es que nos hemos pasado de frenada. Ahora mismo existe un grave desequilibrio que empieza a ser preocupante. La voracidad desmesurada tiene un precio sobre los recursos naturales y la calidad de nuestra propia vida. Y además implica una factura por pagar que dejamos a generaciones futuras, sin saber como aquellas la van a liquidar.

El video de arriba contiene una clara y contundente explicación del escenario en el que nos encontramos hoy en día. Y creo que el culpable tiene nombre y apellidos: un consumismo desmesurado y una falta de escrúpulos en los medios utilizados con el fin de mantenerlo (otra vez, el fin justifica los medios). La solución pasa por cambiar a un modelo realmente sostenible. Requerirá consciencia, grandes dosis de pedagogía y persistencia (mucha mucha persistencia). Los humanos desgraciadamente somos animales de costumbres difíciles de cambiar.

Consciencia activa

La madre Tierra

La madre Tierra

La Ecologia en su sentido más profundo, más allá del puramente etimológico, no es más que una cosa: respeto por nosotros y por nuestro hogar. Y nuestro hogar no acaba en las paredes de nuestra vivienda. El límite va más allá y abraza todo nuestro planeta.

Por tanto, hemos de pasar a la acción: una consciencia activa requiere trabajar con persistencia para cambiar los modelos que ahora no funcionan. Y los ámbitos de acción son innumerables y abarcan multiples disciplinas: desde la arquitectura hasta la biología, pasando por el ámbito personal.

El hombre que mueve montañas empieza apartando piedrecitas. (Confucio)

En todas ellas se puede (o se debe) realizar un esfuerzo de investigación y desarrollo (no sólo a nivel gubernamental/empresarial, sino también a nivel personal) que nos permita avanzar en busca de la tan deseada sostenibilidad. Todo el mundo tiene derecho al progreso, pero debemos ofrecer los medios para que éste sea admisible.

La naturaleza ha sido benévola con nosotros y hasta ahora, a pesar de nuestra ingratitud, siempre nos ha dado todo lo que necesitábamos para progresar, como una buena madre. Pero todo tiene un límite, e incluso las mejores madres pueden perder la paciencia

La tierra es insultada y ofrece sus flores como respuesta. (Rabindranath Tagore)

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Lo urgente y lo importante

Lo urgente y lo importante

La política actual

El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones.

Estas fueron las palabras de Winston Churchill… Ahora la pregunta sería ¿Queda algún estadista hoy en día? La respuesta creo que es evidente: no. Los políticos actuales se caracterizan por una endémica y paupérrima mirada de corto alcance. Para la mayoría de ellos lo que prima es el interés personal y el interés de aquellos poderes fácticos que les mantienen en el poder.

Con esa perspectiva ¿que vamos a hacer? La política se ha convertido en un buque a la deriva, sin rumbo y, aun peor, sin un destino predeterminado. Si al menos se conociera el destino, alguien podría tomar el timón para llevarla a buen puerto. Pero la cartografía se ha perdido y los tripulantes no saben ni leer el cielo para orientarse.

El estado de la nación y las prioridades

Está claro que gran parte de la culpa de la situación económica/social actual viene del hecho de que durante mucho tiempo los gobernantes sólo se han preocupado por ir añadiendo remiendos (según los criterios de urgencia que marcaba la actualidad) sin atacar las verdaderas causas de la cuestión: unos importantes problemas de índole infraestructural.

Es mucho más fácil poner un remiendo urgente en una rama (con el objetivo de perder el menor número de votos) que tomar una decisión importante que acometa los problemas troncales, o incluso aquellos endémicos en las raíces del propio árbol. Este último tipo de decisiones tiene un alto coste electoral y los gobernantes no se las pueden permitir.

Pero el árbol de nuestra sociedad empieza a mostrar claros síntomas de enfermedad. Y si se van postergando las decisiones importantes, la afección se hará cada vez más grave, y los costes sociales también: más vale prevenir que curar.

La política como reflejo de la sociedad

Pero vayamos algo más lejos ¿de donde salen estos políticos? Pues la respuesta es también evidente: de la sociedad que los ha criado. Por consiguiente, es la propia sociedad quien ha transmitido a los políticos los valores que consideramos endémicos y paupérrimos.

Si los políticos no son capaces de mirar más allá de sus propias narices para solucionar los problemas importantes y no los urgentes, es porque la sociedad que los alberga tiene el mismo problema. Y la sociedad está compuesta por una suma de individuos que marcan un vector, una dirección en la cual avanzar.

Creo que la mayoría de individuos (yo incluido) de esta sociedad estamos tan sólo preocupados por aquellos problemas que nos puedan acontecer en los siguientes meses, o años en el mejor de los casos. Quizás estemos sufriendo ciertos síntomas de algún tipo de enfermedad crónica (a nivel físico, emocional, mental o espiritual) pero nuestra falta de previsión/prevención nos impide detectarla y actuar para cambiarla.

Y cuando hablo en primera persona del plural, incluyo varios niveles, desde el individual al planetario. ¿Alguien es consciente de los graves síntomas que muestra el medio ambiente de nuestro planeta? La ecología sería un ámbito que sirve como claro ejemplo de una situación que somos incapaces de contemplar desde un punto de vista que abarque las generaciones futuras.

El signo de los tiempos: la carencia de auto-crítica

Por tanto, todos nosotros somos parte de esa sociedad que ha parido a los políticos de los que tanto nos quejamos. Los políticos son tan sólo una expresión de todo aquello que adolecemos como sociedad y como individuos. Quizás no nos guste la idea, pero, sintiéndolo mucho, es así. Perdonad, pero alguien lo tenía que decir.

O sea que antes de criticar abiertamente aquello que hemos parido, una clase política de bajos vuelos, deberíamos empezar por realizar un sano ejercicio de auto-crítica para determinar si podemos hacer algo por cambiar el rumbo de los acontecimientos. Y no sirve quejarnos y achacar la culpa a los demás.

Por ejemplo, deberíamos velar primero porque nuestros propios hijos (algunos de los cuales se convertirán en los futuros gobernantes) dispongan de todos aquellos valores que echamos en falta en ciertos estratos de nuestra sociedad. Y los valores principalmente se trasmiten de padres a hijos. Mafalda lo tiene claro pero ¿y nuestros hijos?

Como siempre: lo urgente no deja tiempo para lo importante. (Mafalda)

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Plantar un árbol, tener un hijo, escribir un libro

Bellotero

Un árbol monumental (bellotero) que nos superará en vida.

Hay tres cosas que cada persona debería hacer durante su vida: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro. (Jose Martí, insigne Cubano)

Esta conocida frase de José Martí, gran pensador Cubano, me tenía realmente intrigado.

Independientemente de que las tres acciones son dignas de elogio por separado, no acababa de ver la relación entre ellas. Sí que podía observar que las tres conllevan una cierta forma de transformación, de crecimiento. Pero el trasfondo se me escapaba.

Hasta que no hice un mapa mental sobre ello, no logré ver claramente su relación.

mapa mental arbol hijo libro

Mapa mental: árbol, hijo, libro

¡Ahora sí esta claro! Por un lado, tener un hijo, es la realización de la capacidad creativa más importante que tenemos los seres humanos: la creatividad sexual. Ésta es la creatividad por excelencia. Nada de lo que podamos engendrar nunca será tan perfecto como otro ser humano.

Por otro, escribir un libro (al igual que concebir cualquier obra artística o científica) es una forma de creatividad cerebral. Este tipo de creación ha permitido transcribir durante milenios la sabiduría que residía en el interior de los seres humanos al mundo exterior. Así ha podido perdurar por generaciones y generaciones.

Pero para escribir un libro se necesita papel y el papel se extrae de los árboles. Por tanto, a la vez que usamos papel para el libro, tenemos que compensarlo plantando un árbol, la fuente del papel. Tenemos que mantener un equilibrio entre lo que extraemos y lo que aportamos a la naturaleza.

Como resultado final, una vez finalizada nuestra existencia en este planeta, estaremos dejando un saldo positivo: un saldo doblemente positivo de creatividad. Gracias Sr. José Martí por recordárnoslo.

Por mi parte, creo que ya he cumplido:
1. He tenido un hijo, lo mejor que me ha pasado nunca.
2. Pude plantar un bellotero gracias a un buen amigo que nos invitó a participar en un bonito gesto de una compañía automovilística.
3. Estoy escribiendo un blog, que es como un libro por fascículos (creo que ya sirve ¿no?)

Tener hijo, plantar árbol, escribir blog

Tener hijo, plantar árbol, escribir blog

El único autógrafo digno de un hombre es el que deja escrito con sus obras. (José Martí)”

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