Archivo del sitio

Saltar al agua

Saltar al agua

Saltar al agua

Cuando el viajero tenía diez años,
su madre lo obligó a hacer un curso de educación física.
Uno de los ejercicios consistía en saltar de un puente al agua.

Se moría de miedo. Se quedaba en el último lugar de la cola,
y sufría cada vez que uno de los otros niños saltaba delante de él,
porque en breve llegaría el momento de su salto.

Un día, el profesor, al ver su miedo, lo obligó a saltar el primero.
Tuvo el mismo miedo, pero pasó tan rápido que empezó a tener coraje.

Dice el maestro:

Muchas veces hay que darle tiempo al tiempo.
Otras veces, hay que remangarse y resolver la situación.
En este caso, no existe peor cosa que retrasarlo.

Extracto de Maktub (Paulo Coelho)

Preocupaciones

Las preocupaciones nos roban energía. Incluso, en ocasiones, nos paralizan. De hecho, la propia etimología de esta palabra ya indica por donde van los tiros. Pre-ocuparse significa ocuparse de algo antes del tiempo que le correspondería. Nos tenemos que ocupar de los asuntos que merecen nuestra atención en el momento exacto… ni antes… ni después.

Cualquier preocupación tiene que ser:
1. resuelta lo antes posible (si podemos resolverla ahora mismo, sin posponerla para más tarde, mucho mejor) o
2. apartada de nuestro radar de atención hasta que cambien las condiciones que nos permitan resolverla o
3. simplemente desechada porque no podemos hacer nada con ella, ni ahora, ni en el futuro.

Estas premisas, extraídas de un excelente libro al que ya dediqué atención en el pasado, son básicas a la hora de afrontar la infinidad de ocupaciones acarreadas por el complejo mundo en el cual nos movemos.

El cuarto de los trastos abandonados

Otro de los pasajes del anterior (e imprescindible) libro que me quedaron grabados en la memoria fue aquel que hacía referencia a cierta habitación: la de los trastos abandonados. El autor decía que, a veces, vamos colocando preocupaciones en ese cuarto y cerramos bien la puerta para intentar olvidarnos de ellas.

Pero aunque la puerta de ese cuarto se mantenga bien cerrada, se encuentra en nuestra propia casa, en nuestra propia mente. Y cada vez que pasamos por delante de esa puerta, la puerta nos recuerda lo que hay dentro… y nos incomoda subconscientemente (en ocasiones, incluso inconscientemente)

Las preocupaciones en ese cuarto son las peores, porque se van enquistando en nuestra mente de forma subrepticia, se van convirtiendo en semillas para sutiles disfraces del miedo. En este caso, tenemos que abrir la puerta, con valentía, y afrontar toda la (más que probable) podredumbre que haya en su interior. Si no, nos arriesgamos a malgastar nuestra vida, nuestras energías y nuestro tiempo, en preocupaciones estancadas, como pesadas losas, en lo profundo de nuestro espíritu.

Esta preocupación constante e improductiva que experimentamos por todo lo que tenemos que hacer es lo que más tiempo y energía consume. (Kerry Gleeson)

votar

Multiplicidad o eficacia


Multiplicity (aquí traducida como Mis dobles, mi mujer y yo) es una divertida comedia dirigida por Harold Ramis en el año 1996.

Tras verla hace ya muchos años, no se porqué, me quedó profundamente grabada en la cabeza la original idea del guión: crear dos clones, colocar uno en el trabajo y colocar al otro con la familia (pareja e hijos) para que el original pueda disponer del tiempo suficiente para (permitirse el lujo de) dedicarse a sus propios proyectos vitales de índole personal. ¡Fantástico, yo también quería tener dos clones!
Al final, en la película, la difícil gestión de los clones (difícil si deseas que nadie se entere) se complica y como no, acaba mal. Pero la idea era buena, al menos en concepto.

En el fondo, supongo que muchos de los que hemos lidiado con una relación de pareja (sobre todo si hay hijos) y una relación laboral, hemos sentido alguna vez que abandonamos algunas de nuestras inquietudes personales, simplemente, por falta de tiempo. Y quizás no debiera ser así.

O sea que, ante este problema, disponemos de dos opciones:

  • o crear dos clones (sólo dos, para evitar problemas)
  • o leer el libro Getting Things Done y llevarlo a la práctica

Éstas serían las opciones…

Cualquier programa o acción conlleva riesgos y costes, pero son mucho menores que los enormes riesgos y costes que provoca la cómoda inactividad. (J.F.Kennedy)

Getting Things Done (Organízate con eficacia)

Getting Things Done - Organízate con eficacia

Getting Things Done (traducido curiosamente al castellano como Organízate con eficacia) es uno de aquellos libros que cuando entra en tu vida, te preguntas ¿por qué no habría llegado antes? Si lo hubiera hecho, me habría podido ahorrar mucho estrés. Y es que el estrés que sufrimos en el pasado es algo que el cuerpo no olvida con facilidad, como es sabido.

Una realidad demasiado hostil

La realidad es que todos y cada uno de nosotros nos enfrentamos a diario (especialmente) en el ámbito laboral (pero también en el personal) con diversos problemas que acentúan nuestro estrés:

  • sobrecarga de información
  • exigencia por aprender y aplicar cada vez más (y más complejos) conocimientos y procesos
  • nuestra atención sufriendo continuas y constantes interrupciones en la forma de tiránicas notificaciones (correos electrónicos, llamadas telefónicas…) o simplemente despóticos intrusos (o eventos) que nos requieren.

La solución

Getting Things Done (GTD para abreviar) es una metodología creada por David Allen que promete lograr máxima productividad sin estrés. Y en los tiempos que corren, esa es una promesa de mucho valor. Su libro, convertido en un best-seller mundial, es un compendio de sabiduría (rozando puntualmente la filosofía) que va mas allá del pragmatismo al que un libro de estas características se debe. Según el mismo autor:

GTD se basa en el principio de que una persona necesita mover todas las tareas a realizar fuera de su mente para guardarlas en algún otro lugar. De esta forma, la mente se libera de la tarea de recordar todo lo que debería ser hecho, para concentrarse por completo en la realización de las tareas.
Nuestra habilidad de ser creativos es directamente proporcional a nuestra capacidad de relajarnos.

El método

David Allen nos propone una metodología en la que podemos confiar plenamente: un sistema que nos permitirá tener más control y organización sobre las tareas y los proyectos que se encuentran dentro de nuestro radar. Muy someramente, el método consiste en la aplicación de cinco pasos:

Recopilar

Recopilar todas las cosas que requieran nuestra atención y colocarlas en una bandeja de entrada

Procesar

Procesar, una a una, por orden de entrada, el contenido de la bandeja de entrada, decidiendo que vamos a hacer con cada una de ellas

Organizar

Organizar el resultado del proceso anterior en diferentes tipos de repositorios, en función de su naturaleza

Hacer

Hacer las diferentes cosas que requieren nuestra acción tras haber sido procesadas y organizadas, siempre según unos criterios de elección preestablecidos

Revisar

Revisar y evaluar periódicamente los diferentes repositorios para detectar cosas (tanto nuevas como antiguas) que requieran un nuevo proceso

GTD-Diagrama de Flujo de Trabajo Avanzado

GTD-Diagrama de Flujo de Trabajo Avanzado

Gestionando la complejidad

Como resultado de todo lo anterior, al final deberemos tratar tanto con tareas simples como con proyectos complejos (un proyecto se definiría como una secuencia de tareas simples). Puesto que en la mayoría de los casos estaremos manejando proyectos de una complejidad considerable, este libro también nos echa una mano en la planificación de proyectos. Un proyecto debería dar respuesta a las siguientes preguntas

Planificación Natural

Planificación Natural

¿Por qué?

El propósito y la motivación junto con los principios y valores que guiarán la toma de decisiones: ¿por qué vamos a hacerlo?

¿Cuál? ¿Qué?

El objetivo de la misión, con una clara visión del resultado tras el éxito: ¿cuál es el objetivo? ¿qué resultado esperamos obtener?

¿Cómo?

La secuencia de pasos que lo componen y que nos llevarán hasta su consecución. Para ello, utilizaremos técnicas creativas (lluvia de ideas o brainstorming, mapas mentales) que nos permitan captar todos los aspectos del proyecto así como herramientas para organizar la secuencia y decidir en cada momento cual es el siguiente paso que nos acercará a la meta: ¿cómo vamos a conseguirlo?

Una visión sin una tarea es sólo un sueño, una tarea sin una visión es un trabajo fatigoso. Pero cuando la visión y la tarea van de la mano son la esperanza del mundo. (Inscripción de una iglesia en Sussex, Inglaterra-1730)

El poder de los principios

Como habréis observado, anteriormente habían aparecido cinco verbos: recopilar, procesar, organizar, revisar y hacer. Los verbos denotan una acción y tanto la acción como el resultado de la acción tienen una importancia capital en este sistema. Existen tres principios fundamentales que permiten incrementar el poder de esta metodología.

El habito de recopilar

Tal como vayamos ejercitando este hábito, nos daremos cuenta de que la recopilación es un factor que nos permite vaciar la mente de todo lo superfluo para concentrarnos en lo realmente importante.

La sabiduría de la vida consiste en eliminar lo que no sea esencial. (Lin Yutang)

La decisión sobre la acción siguiente

Éste es un factor que nos permite clarificar muchas cosas cuando afrontamos una complejidad que no podemos abarcar en su totalidad. Si nos encontramos parados, el siguiente paso tiene un poder muy especial: nos pone en movimiento.

El inicio es siempre la mitad de todas las acciones. (Proverbio Griego)

La capacidad de centrarse en los resultados esperados

En cualquier momento, poner foco en el objetivo final y en los valores que guían nuestro proyecto es un factor que nos permitirá incrementar la claridad global en los momentos en que la oscuridad o la indecisión ganen terreno. Asimismo deberíamos hacer un seguimiento periódico acerca de nuestra posición actual en relación con el destino final.

Hay que pensar en las grandes cosas mientras se hacen las pequeñas para que éstas vayan en la dirección correcta. (Alvin Toffler)

Conclusión

Si tu mente genera un número de proyectos mayor de lo que tu capacidad de trabajo puede absorber, éste es tu libro. Y si ese es el caso, y lo adquieres, nunca habrás hecho una inversión tan fructífera por tan poco dinero. Doy fe de ello.

La vida no proporciona ningún placer mayor que superar dificultades, avanzando paso a paso hacia el éxito, formulando nuevos deseos y viéndolos realizados.(Dr. Samuel Johnson)

Si te ha interesado esta entrada, también te puede interesar:

 

Planificación natural

Vamos a tratar de desarrollar un proyecto que consiste en, por ejemplo, escalar una montaña de 3000m. Este ejemplo nos permitirá mostrar como cada uno de nosotros dispone de unas especiales dotes para lo que se denomina planificación natural. Recordemos lo explicado en esta página sobre los principales elementos de cualquier proyecto:

Proyecto Rojo Transitorio

Primero evaluaremos si el proyecto nos motiva lo suficiente, pues este proyecto, como se puede deducir, requiere unos conocimientos y una voluntad considerables (sobre todo, si vivimos a nivel del mar y somos escaladores amateur). Si en el pasado ya hubiéramos escalado alguna montaña, podríamos recordar que nos encantó la sensación de plenitud derivada de la visión desde la cima de la misma. Por tanto, seleccionaríamos alguna montaña cercana y seguiríamos adelante: tenemos claro el objetivo y nos creemos capaces de conseguirlo.

¿Cuales son las características y las habilidades personales que valoraré para este proyecto? En este caso, podríamos enumerar unos cuantos: forma física, curiosidad, persistencia… Valoraremos el nivel de las mismas para saber si son suficientes o si tenemos que hacer algo al respecto. A lo mejor tenemos que apuntarnos a un gimnasio para mejorar nuestra forma física.

¿Que sabiduría tenemos sobre el tema en cuestión? En este caso, la experiencia y los conocimientos previos son muy importantes: Si ya hemos realizado previamente una o varias escaladas, la información rescatada de nuestra memoria tendrá mucho valor dado que nos permitirá clarificar todo lo imprescindible. Si no hemos realizado nunca una escalada, tendremos que documentarnos, comprar un libro de iniciación a la escalada, preguntar a algún amigo con más experiencia, apuntarnos a un centro excursionista…

¿Que herramientas nos harán falta? Quizás tengamos que comprar o recuperar algunos materiales: un mapa de la zona, una mochila, una cantimplora, alimentos, calzado y vestido apropiados, unas gafas de sol, una gorra, unos palos de trecking…

Y me olvidaba… algo tan o más importante que todo lo anterior : un plan para la escalada que prevea si la haremos solos o acompañados, cuando la vamos a hacer (fechas y horarios), como nos desplazaremos hasta la base de la montaña, por que vía subiremos (con alternativas) y que haremos en caso de que surjan imprevistos.

Si hemos sido capaces de gestionar con detalle todo lo anterior, con gran probabilidad, conseguiremos el éxito en nuestra proyecto.

objetivo logrado

A %d blogueros les gusta esto: