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El sueño de Goya

El pelele

El pelele

Los prolegómenos en el mundo visible

Las pinturas tienen la extraña capacidad de evocar nuestros sueños. Y las pinturas de Goya parecen incluso algo más proclives a semejante insinuación.

El pasado 22 de Abril mi hijo Marc me comentó que tenia que asistir, junto a un compañero de clase, a una exposición de Goya que actualmente tiene lugar en Barcelona. Tenían que realizar un comentario sobre alguna de las pinturas expuestas allí.

Me sorprendió ¿una exposición de Goya? Yo no tenía ni idea, era la primera noticia que tenía. Tal como lo comentábamos, una imagen acudió a mi mente: El pelele. Una pintura que pude observar con detalle en cierta ocasión, tiempo atrás.

Tuve que insistir para que mi hijo me dejara acompañarle. Finalmente accedió a regañadientes. Ya se sabe que a ciertas edades (y sobre todo, ante sus compañeros o amigos) los hijos suelen renegar de sus padres… cosas de la pre-adolescencia.

Acudimos en coche a recoger al compañero de Marc, Sergi. Tras ello, nos dirigimos hacia la exposición.

Previendo que me costará aparcar por los alrededores del CaixaForum, ellos se apean a la entrada y yo me aventuro a buscar estacionamiento para el coche. Como es una zona cuyas calles y recovecos conozco bien (en la misma falda de la montaña de Montjuïc) confio que encontraré algo con presteza. Estoy ciertamente equivocado…

Pasada media hora, aun merodeo las inmediaciones sin éxito alguno. Tras mucha paciencia, diviso un espacio vacio… demasiado justo… ¿entrará? Entra más justo que la sexta sardina en un lata para cinco sardinas… pero entra. Espero que mi particular entierro de la sardina tenga, al menos, un buen fin.

Abandono el vehículo y tras unos minutos, me introduzco en el espléndido recinto del CaixaForum. A continuación, me acerco al edificio donde se encuentra la exposición… ¡¡vaya cola!!

Supongo que eso es lo que tienen las exposiciones gratuitas. Además, por su ausencia, deduzco que mis dos jóvenes acompañantes ya han entrado. Me armo otra vez de paciencia y me coloco al final de la cola.

La luz precede a la sombra

La luz que precede a la sombra

Mientras estoy en la cola, levanto la mirada y observo el cielo. El dia se pinta de blanco mullido y azul luminoso, lleno de luz, con esa luz tan única y maravillosa de las ciudades que acarician el Mediterráneo. Aprovecho el transcurso de la espera, para disparar una instantánea con la cámara fotográfica de mi teléfono.

Justo en el umbral de la entrada, pienso: curioso.. estoy a punto de acceder a una exposición titulada Goya, luces y sombras… abandono la luz… y entro en las sombras. Dicho y hecho. Tal como entro en la sala, la luz se convierte en una penumbra entre ocre y rojiza que, por sorpresa, pesa sobre los hombros.

Ya en el interior, avanzo rápido en la búsqueda de los estudiantes… Una vez los encuentre, ya volveré sobre mis pasos, para detener mi expectante atención/intuición en las primeras pinturas.

Entro en la primera sala grande y mis ojos son irremediablemente atraídos por una pintura colgada a la derecha: El pelele. Una amplia sonrisa se dibuja en mi rostro. Sabía que estaría allí. Pero ¿cómo podía saberlo? me pregunto. Tan sólo podía haberlo intuido. Pero resulta que mi intuición ultimamente anda tremendamente afilada. Mi intuición esboza, desde el inconsciente, casualidades demasiado increíbles para un mundo racional.

Tras detenerme un instante delante de aquella pintura, fruto de mi más aguda intuición, continuo la búsqueda de aquel par de jovencitos… ¿dónde se habrán metido?

Camino un par de salas más, atravesando las barreras humanas impuestas por pequeñas aglomeraciones, y los encuentro delante de otra pintura. Se trata de La novillada. Al parecer, ésta será la pintura objeto de su trabajo escolar. Les comento que quizás El pelele podría ofrecerles un comentario mucho más trascendente. Ni caso. Ellos continúan enfrascados en la recopilación de información para su pequeño ensayo.

Justo al lado de la pintura taurina, se encuentra una sala interactiva cargada de contenido audiovisual. Como es de esperar, después de abandonar el novillo, mis dos acompañantes se dirigen de cabeza hacia ella. Les sigo. En mi mente, todavía clama al cielo la revisión del pelele, pero me ratifico que encontraré algún momento para mi escapada, ante su imperiosa solicitud presencial.

En esa sala audiovisual encuentro otro pequeño tesoro, un ordenador en el cual corre una aplicación interactiva que se presenta de lo más golosa. Además, cuando fijo un poco más mi atención en la aplicación, una palabra resalta en la página de inicio: crónica, crítica, drama… y sueño. Y mi curiosidad sucumbe.

Sueño es la palabra que yo esperaba encontrar allí, en aquella exposición. Leo, como introducción, las siguientes palabras:

Goya pinta y dibuja con la intención de hablar de una idea o de denunciar alguna cosa. Pero también pinta imágenes que nos recuerdan los sueños o aquello que imaginamos cuando la mente vuela sin que nada la obstaculice. Parece que no tengan sentido, pero, en algunos momentos, Goya solo puede explicar la realidad huyendo de la misma. ¿Y cómo crea estas imágenes extrañas e inquietantes?

Tal como navego por aquel sustrato de los sueños de Goya, voy introduciéndome en su imaginación, en la recompensa de sus ensoñaciones diurnas, fruto, a su vez, de sus sueños nocturnos. Comienzo a notar como mi bello se eriza…

Acabo de engullir todo aquel apetitoso bocado que dispara mi propia imaginación y decido que ya es suficiente: El Pelele me reclama, y me debo a él. Estoy allí solo para introducirme en el sueño de un pelele, un muñeco manteado por Goyescas de risa puntiaguda.

Abandono momentaneamente a mis acompañantes a su (buena) suerte y vuelvo sobre mis pasos. Ya me encuentro delante de mi pintura, un oleo sobre lienzo de 267×160 cm. Lo cierto es que impresiona por sus dimensiones y por su aurea. Antes de (con)centrarme totalmente en ella, leo la pequeña reseña que hay a su izquierda. Nada nuevo. Sé que debo beber aquello que estoy buscando de alguna otra fuente: en el propio sueño de Goya.

Me coloco delante de la pintura, bien centrado. La observo con ojos jóvenes, de abajo a arriba. Parece que me haya estado esperando. Me extraño, una vez más, porque aunque la exposición esta abarrotada de almas, nadie se interpone entre mi mirada y la sutil presencia del oleo. Esa pintura desea hablar, entablar un dialogo, pero sólo con mi alma.

Comienzo a fijar todos (repito, todos) mis sentidos en esa metafórica creación de Goya. Siempre que he conseguido esa atención plena, fijar todos los sentidos en algo, el mundo circundante se va disolviendo, desapareciendo. Eso es, de hecho, lo que deseo en este momento.

El sueño en el mundo invisible

Mi experiencia sensorial se diluye lentamente y se traslada al mundo de las reminiscencias del mundo nocturno, aquel en el cual rigen los sueños. Paulatinamente voy acercándome a aquella linea que separa lo visible de lo invisible, la vigilia del sueño, el razonar del sentir, la tierra del agua.

Me aproximo a terrenos misteriosos, enfangados, pantanosos, donde se mezclan arenas de diferentes grosores y aguas de diferentes colores.

Algunos califican estos terrenos de yermos, y transitan rapidamente por ellos, sin detener la más mínima atención. Yo no, pues los conozco de otras experiencias y sé que una estancia indefinida en los mismos, permite obtener la clave de la infinita fertilidad de ambos mundos.

Y ahí es donde yo quería llegar: a un dominio en el cual mi intuición, el sexto sentido, sea capaz de atravesar los trazos de la pintura que los ojos muestran a mi espíritu… y contactar con el sueño que germinó la totalidad de la obra: el del autor. Sólo así podría obtener las respuestas que yo buscaba.

Porque mis agitadoras preguntas, las más profundas, aquellas que me habían plantado allí, delante de aquel lienzo, son las siguientes: ¿quiénes son esas mujeres que mantean al pelele? y ¿quién es ese muñeco inerte?

Poco a poco, mi intuida revelación se va inflando, toma el aire de chispeantes ensoñaciones que conectan el pasado y el presente.

La mujer más a la izquierda me habla, su lenguaje es confuso, repleto de letras de diferentes colores y tamaños. Demasiado joven, demasiado inconexa. Pero reconozco su magnetismo. En (demasiadas) ocasiones, su inocente atracción me sedujo, me cautivó sin yo desearlo. He desenmascarado al delirio, forma primigenia de la locura.

La mujer situada detrás, en el centro, posee una nariz amplia, ojos separados y una risa pérfida, desalmada. Su risa la delata de forma escandalosa. Cuando tengas la desgracia de escucharla, al mismo tiempo, podrás sentir como un anillo que oculta en su mano te desgarra cualquier dulce sabor que pueda albergar tu boca. Se trata de la desesperación.

La mujer colocada más a la derecha está ataviada con sugerentes gasas, su sonrisa es limpia, su boca es andrógina pero sensual. Una sensualidad que enloquece a los que la besan. Una vez te atrapa, será difícil deshacerte de su encanto. Ella y su hermana melliza, la desesperación, jugarán con tu alma hasta destrozarla. Sin ninguna piedad. Esa boca, la más dulce, la más amarga, pertenece al deseo.

¿Y quién es la mujer que se encuentra dándome la espalda? Mira al muñeco de forma serena. No se divierte con el manteo. Se sabe conocedora del último secreto que descubrirá aquella marioneta. Algunos muñecos habrán podido escapar al juego de sus tres compañeras, pero nunca al suyo. Ella, vestida de oscuridades y negruras, es la muerte.

Y ese muñeco con una máscara inexpresiva en la cara, con los miembros torcidos, casi descuajados. Ese espantajo que es manteado compulsivamente entre risas y silencios. Ese títere que busca una paz olvidada. Ese pelele era Goya… y ese pelele he sido, soy y seré yo mismo.

Dedicatoria

la linterna mágica

La linterna mágica

Esta entrada está dedicada a una Linterna Mágica. Sin la semilla que su mágica luz plantó en la pantalla de mi imaginación, todo este relato no habría tenido lugar ni en el mundo visible, ni en el mundo invisible.

Los puentes permiten el abrazo de dos riveras. Permiten el paso entre dos mundos, mientras por debajo, las aguas bailan al son de una luminosa banda sonora.

La magia es un puente que te permite ir del mundo visible hacia el invisible. Y aprender las lecciones de ambos mundos. (Paulo Coelho)

Si te ha interesado esta entrada, también te podría interesar: los Eternos, de la novela gráfica The Sandman.

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Nicanor Parra: el antipoeta

Nicanor Parra: el hombre imaginario

Nicanor Parra: el hombre imaginario

El hombre imaginario
vive en una mansion imaginaria
rodeada de arboles imaginarios
a la orilla de un rio imaginario

De los muros que son imaginarios
penden antiguos cuadros imaginarios
irreparables grietas imaginarias
que representan hechos imaginarios
ocurridos en mundos imaginarios
en lugares y tiempos imaginarios

Todas las tardes tardes imaginarias
sube las escaleras imaginarias
y se asoma al balcon imaginario
a mirar el paisaje imaginario
que consiste en un valle imaginario
circundado de cerros imaginarios

Sombras imaginarias
vienen por el camino imaginario
entonando canciones imaginarias
a la muerte del sol imaginario

Y en las noches de luna imaginaria
sueña con la mujer imaginaria
que le brindo su amor imaginario
vuelve a sentir ese mismo dolor
ese mismo placer imaginario
y vuelve a palpitar
el corazón del hombre imaginario

Antipoema El hombre imaginario (Nicanor Parra)

Las casualidades de la vida

Parranda larga de Nicanor Parra

Parranda larga

Nicanor Parra llega a mi vida por una serie de casualidades acentuadas, de aquellas que, secuela tras secuela, te hacen centrar la atención reiteradamente en algo o alguien.

La primera reseña suya me llega a través de un autor al que adoro (Alejandro Jodorowsky) el cual, a su vez, adora a Nicanor. Por tanto, es en un libro de Jodorowsky donde empiezo a notar las primeras cosquillas que producen las letras de Nicanor.

Posteriormente, descubro el día de mi aniversario que le han otorgado (que no entregado) el premio Cervantes.

Varios meses más tarde, en el dia internacional del libro, mientras hago cola en una sucursal bancaria, fijando mi atención en un diario que alguien ha dejado abierto en cierta (y casual) página, me entero que ese mismo día le hacen entrega del premio Cervantes.

Más tarde, y puesto que se trata del día de Sant Jordi, me acerco a mi librería de confianza en Barcelona para auto-regalarme unos cuantos libros. Tengo suerte y encuentro todo lo que busco.

Mientras me encuentro en una de las colas, listo para pagar, oigo que una señora dice (más bien grita) a su marido que la otra cola es menos larga y que haga el favor de encolarse donde toca. Me doy por aludido y, aunque no suelo hacerlo, me cambio de cola junto a la pareja, comprobando y agradeciendo que la señora en cuestión estaba en lo cierto.

Mientras avanzo lentamente en la nueva cola, voy hojeando algunos de los libros que se encuentran en los estantes adjuntos… ¡Anda, Parranda Larga de Nicanor Parra! lo cojo y lo hojeo, las hojas vuelan, una cae ante mis ojos… “El hombre imaginario”… leo con atención… ya he decidido que un día es un día y que voy a sumarlo a la cesta de mi compra.

La vida, mi vida, funciona así: por casualidades.

Yo de mayor quiero ser antipoeta

Nicanor Parra

Nicanor Parra

Nicanor Parra es uno de aquellos hombres que valora el Arte de la Ciencia y la Ciencia del Arte. Licenciado en Ciencias Exactas y Físicas, sabe que todo espíritu científico lleva en su interior un poeta, o incluso mejor: un antipoeta. Ya se ha creado la etiqueta. Todo genio debe crear una y, a ser posible, asignársela.

El antipoeta es un catalizador de la antipoesía, alguien que sabe invocar los espíritus contrarios a la corriente preponderante.

El antipoeta está ahí para que el árbol no crezca torcido. El antipoeta no cumple su palabra si no que cambia los nombres de las cosas. El antipoeta, como todo antipoeta que se estime a sí mismo, debe tener su propio diccionario.

Yo de mayor quiero derruir y construir mi corazón. Ningún techo, ningún suelo, tan sólo puertas y ventanas… Yo de mayor quiero ser antipoeta.

El poeta es un hombre como todos, un albañil que construye su muro: un constructor de puertas y ventanas. (Nicanor Parra)

A lo más que se puede aspirar / Es a dejar dos o tres frases en órbita / Que yo sepa don Mario dejó al menos una: / La muerte y otras sorpresas // ¡Señor mío, la frasecita!
(Dedicado a la muerte de Mario Benedetti, Nicanor Parra)

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El sabor de la luna llena

La luna llena saboreando una cumbre

La luna llena saboreando una cumbre

La luna luce, espléndida,
en medio de la oscuridad,
da vida a algunas estrellas
pues a esta la hacen sonrojar,
sus tonos rojos de sangre
son reflejados en el mar.

Luce sus mejores galas,
doradas y plateadas,
entre ellas su aura mágica,
frágil rayo de esperanza.

Firme sobre el horizonte,
una cosa quise decir:
-Luna ¿por qué estás ahí?

Se hallaba encima de un monte,
a lomos de alguna nube,
busco yo respuesta alguna,
que nunca jamás la tuve.

Poema dedicado a la luna nueva de la próxima noche, en su punto de inflexión, de nuevo caminando desde la oscuridad hacia la plenitud de la luna llena. Autor: Marc.

En el majestuoso conjunto de la creación, nada hay que me conmueva tan hondamente, que acaricie mi espíritu y dé vuelo desusado a mi fantasia como la luz apacible y desmayada de la luna. (Gustavo Adolfo Bécquer)

La luna llena según The Waterboys

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Un abrazo exquisito

Un sincero abrazo

Las lineas del más tierno abrazo

Una mujer exquisita
es aquella con la cual,
en la frontera de la vigilia
una vez, soñé las lineas
del más tierno abrazo.

Una mujer con la cual,
en el reino de la imaginación
mis veladas ensoñaciones,
aprendieron a dibujar
un millar de abrazos sin fin.

Una mujer que sabrá pintar
en las laderas de la vigilia
con sinceros brazos
un millón de cálidos abrazos
para aquel que despierte su amor.

Más letras para la música de un fragmento perdido de mi ánima. Siempre he anhelado el delicado abrazo de la mujer más exquisita: la Poesía. Una Poesía que renace, cada vez más rica, con cada tierno abrazo que le ofrecemos.

Lo que ahora no alcanza la perfección, la alcanzará en un intento posterior o reiterado; nada de lo que abrazó la historia es pasajero, y a través de transformaciones innumerables renace de nuevo en formas siempre más ricas. (Novalis)

Calíope

Calíope

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El espejo de la autoestima

El espejo de la autoestima

El espejo de la autoestima

Mi labor es soplarte la niebla
y avivarte las luces.
Despejarte las nubes
y bajarte las ideas.
Apretarte los tornillos,
que a veces se te sueltan.
Estrujarte las entrañas,
alisarte y enderezarte las pestañas.
Arrancarte malas hierbas,
regarte cada día, hacerte crecer.
Calentarte los ojos,
templarte los pies.
Subrayarte el alter ego,
pintarte de rubor.
Coserte la sombra a la pared,
adherirte la ilusión.
Detenerte el tiempo,
descongelarte la visión.
Amortiguarte vértigos,
ladrarte te quieros,
desmembrarte los miedos.
Taponarte las estelas,
protegerte de satélites.
Endulzarte la amargura,
desvestirte la soledad.
Contarte cuentos para dormir,
interpretarlos para desperezar.
Perfumarte el asteroide.
Desempolvarte el corazón.

Mi labor es ser tu espejo,
que veas en mí tu reflejo.

Fuente: Eye in eye en la linterna mágica

Un espejo fiel de la más pura poesía

El poema anterior sería digno de aparecer en cualquier texto de referencia poética. Contiene dos de los elementos esenciales para ello: el don de la alquimia de las palabras y el don del sentimiento sincero.

Sobre la alquimia de las palabras no hay mucho que decir: todos somos capaces de emocionarnos con un plato delicioso. Y todos los platos deliciosos han de tener, como base, exquisitos ingredientes yuxtapuestos en su justo equilibrio y precisa medida. Sin estos factores, la poesía de la gastronomía no se convertiría en verdadero Arte.

Pero aun más importante es que el autor del poema logre rasgar su corazón con piedras preciosas de aquellas que desgarran sentimientos, que descosen sus emociones más sinceras. Cuando esto ocurre, el autor consigue transmitirnos la pasión que destilaba mientras lo escribía. Logra acariciar nuestra fibra sensible. Y es aquí donde un poema extraordinario aventaja a uno ordinario.

Cuando la Poesía vuela alto, toca cimas elevadas, nos emociona y nos nubla la mirada. Cualquier poema que lo consiga, merece nuestro más eterno agradecimiento. Nos devuelve el tenue reflejo/resplandor de una inextinguible luz que ha guiado (y guiará) a la humanidad a través de la eternidad. La luz de un faro que brilla desde tiempos remotos.

Un faro para nuestros sueños: la Poesía

Un faro para nuestros sueños: la Poesía

El espejo roto de una autoestima perdida

El espejo roto de la autoestima

El espejo roto de la autoestima

Cuando leí por primera vez este poema, sin saber todavía a que hacía referencia, me dije a mi mismo: ¡wow, yo quiero un espejo así en mi vida! Poco después, la autora del poema me descubrió que sus letras hacían alusión a la autoestima. Tras una lenta asimilación de aquella respuesta, sentí un ligero ahogo en mi pecho. Lo volví a leer con mucho más detenimiento… aquellas palabras detallaban algo demasiado anhelado.

Me llegó un eco lejano de nefastas reminiscencias del inconsciente, de reiteradas pesadillas que habían ahogado mi alma desde tiempos arcaicos. Era la gris evocación de una autoestima perdida a una temprana edad. Aquella reverberación me devolvió un llanto, medio silencioso, sumergido en una muda soledad, por todo aquello que había conseguido revivir de un antiguo y cruel sueño.

Un sueño que contenía lágrimas acumuladas de un verde amargo, tatuajes demasiado incrustados en mi piel, golpes sordos que hundían mi pecho en la angustia, espejos de hielo hechos mil pedazos… Quizás algún día relate los ecos de mi mal sueño, con el fin de exorcizarlos…

Lo único que tengo claro es que mi estima, la propia, la más necesaria, ya alumbra con luz suficiente para evitar la rotura de más espejos. Una tenue, amarilla (y en apariencia inestable) luz que ningún otro aliento (por huracanado que sea) logrará nunca/jamás apagar.

Vela

Hay solamente dos maneras de esparcir la luz, ser una vela o el espejo que la refleje. (Edith Wharton)

Philip Glass y sus trabajos de cristal

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Mare Nostrum

Mi paisaje favorito de Catalunya

Mi paisaje favorito de Catalunya

Las palabras son lágrimas escritas. Las lágrimas son palabras que necesitan llorar. Sin ellas, ninguna alegría tiene brillo, ninguna tristeza tiene final.

Por lo tanto, gracias por tus lágrimasMare Nostrum
Extracto del libro Aleph, Paulo Coelho.

Nuestro mar: Mare Nostrum

El Mare Nostrum es un mar curioso, no muy extenso (comparado con ciertos oceanos) y prácticamente hermético. Por milenios, ha sido cuna de algunas de las más grandes civilizaciones de la historia. Sus aguas han bañado a poetas inmortales y a faros que fueron guía para la humanidad.

Su esencia entrega a todos los que somos bañados por él, una luz única en el mundo, un aroma especial de oleajes y relieves, un murmullo peculiar de brisas y vegetación, un pigmento ligeramente dorado en la piel , el gusto por una gastronomía compartida en toda su ribera… a la fin, una forma de saborear la vida totalmente singular.

Mi mar: el Mediterráneo

Nunca sabemos con certeza donde nos llevará la vida, pero sea donde sea que me lleve mi existencia (y cualquiera que sea su prolongación) la esencia del mar Mediterráneo continuará siempre conmigo, en lo más profundo de mi intuición. Este mar me enseñó a nadar… y también que sus lágrimas eran una pura extensión de las de mi corazón.

Siempre que me baño en sus aguas, me dejo flotando en él, boca arriba, con las manos en cruz. Comienzo a sentirlo… y me abandono. Dejo mis ojos entreabiertos mientras centelleos de sol, agua y rocas me deslumbran. Siento como abraza mi piel erizada con su cálida frescura. Escucho su rumor entre sordo y tintineante. Respiro y saboreo su eterno salitre. Sus lágrimas y las mías se fusionan en un único corazón. Donde no llegan las palabras… siempre llegarán las lágrimas.

Debe haber algo extrañamente sagrado en la sal: está en nuestras lágrimas y en el mar. (Khalil Gibran)

Al mar (Mediterráneo) según Manel

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El efecto mariposa

Si queréis comprender las causas que existieron en el pasado, observad los resultados tal como lo manifiestan el presente.

Y si queréis comprender qué resultados se manifestarán en el futuro, observad las causas que existen en el presente.
Fuente: Sutra sobre la contemplación de la mente como terreno (Nichiren)

El poder de lo sutil…

El efecto mariposa (también denominado como Teoría del caos) nos viene a decir que el simple aleteo de una mariposa en Chile, puede provocar una tormenta tropical en Barcelona, ciudad desde la cual escribo. Yo tuve ocasión de comprobar este efecto en mis propias carnes.

… y la meteorología

Este simple enunciado deja a la matemática, la física pero sobre todo a la meteorología totalmente fuera de juego. Me imagino que todos aquellos que se dedican a la predicción meteorológica deben maldecir este curioso efecto.

Sin un conocimiento claro de las condiciones iniciales de ciertos sistemas físicos bajo estudio, nada se puede saber con certeza. Y nunca conoceremos las condiciones iniciales… Y aun conociéndolas, no tenemos ningún control sobre la más mínima variación en una de aquellas condiciones… Y las condiciones siempre varían mínimamente.

Todo parece indicar que el tiempo atmosférico con el que tenemos que lidiar cada día cuando salimos a la calle es fruto de la más absoluta de las casualidades. Pero yo no creo en las casualidades, ni siquiera en lo referente al tiempo atmosférico.

… y el destino de nuestra vida

¿Y que ocurre en relación a las sutiles relaciones establecidas en el devenir de nuestra vida? Este fragmento de cierta película nos lo deja muy claro. Si sólo una cosa hubiera sucedido de forma diferente… no estaríamos en este preciso instante y lugar. Todo los sucesos que nos ocurren parecen estar profundamente intrincados con (o más bien causados por) el resto de sucesos del universo. Cuando la perspectiva se abre, las causas de los efectos aparecen con mayor claridad.

La sabia tradición budista, de la cual proviene el texto que encabeza esta entrada, ha sabido extraer la profunda sabiduría detrás de esta (aparentemente) extraña causalidad universal. Y le ha dado un nombre: karma. Pero parece que no se ha comprendido correctamente el significado de este concepto. Muchos le atribuyen un significado negativo: el de fatalidad. Nada más alejado de la realidad…

Karma es una palabra que proviene del sánscrito y significa: acción. Y simplemente expresa que nuestro momento presente es el resultado de las acciones pasadas (las de todo el universo) y que nuestro futuro (el nuestro y el del mismo universo) será el resultado de las acciones que iniciemos en este preciso instante. Además este noción abarca tres niveles: pensamientos, palabras y acciones. En cualquier caso, no hay lugar para las casualidades. Vertiginoso ¿no?

Por tanto, el concepto de karma nos entrega todo el poder y la responsabilidad: el ser humano puede crear su propio presente y futuro mediante las elecciones tomadas en cada instante. Hemos de tener muy claro que si arrancamos una flor, vamos a perturbar la vida de una estrella lejana.

No podemos arrancar una flor sin perturbar una estrella (Paul Dirac)

un sueño en una estrella

El efecto mariposa... con flores y estrellas

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Los cuentos del futuro

Un cuento, de tanto en tanto, no hace daño

Un cuento, de tanto en tanto, no hace daño

Ojalá todos los niños fueran tan osados como los de Forges. A veces, es más fácil que se entretengan con todo tipo de dispositivos electrónicos. Éstos no están del todo mal… pero en su justa medida.

La lectura: Cuentos de todos los colores

Cuentos de todos los colores

Cuentos de todos los colores

Los cuentos son maravillosos para incentivar en los niños el hábito de la lectura y la comprensión, el vocabulario, la imaginación y los valores. Además, si son compartidos entre padres e hijos, la experiencia puede ser tremendamente enriquecedora. Tal experiencia crea unos valiosos lazos emotivos entre los participantes. Puedo asegurar que es así.

Hace unos años busqué un libro de cuentos para compartir con mi hijo. Buscaba un libro que contuviera cuentos no demasiado extensos (unas cuantas páginas a lo más) y encontré esta pequeña maravilla: Cuentos de todos los colores. Es una recopilación de cuentos de una gran diversidad de paises del mundo: uno por país. Este libro enseña, por tanto, la pequeña sabiduría encerrada en cada relato y, de regalo, el valor de la pluralidad. Aprender que todas las culturas del mundo nos pueden ofrecer algo de su inmensa sabiduría es algo impagable.

Con este libro entre manos, mi hijo y yo, compartimos inolvidables tardes de domingo. Leyendo, algún rato él, algún rato yo. Aprendiendo pequeñas moralejas extraídas de diferentes puntos de la geografía mundial. Repito, inolvidable.

Además, este libro plantó una diminuta semilla en nuestros corazones: la de visitar los países que conformaban tan peculiar geografía. Nos convirtió en aviadores imaginarios.

La escritura: los cuentos del futuro

Y después del tiempo de la lectura, ahora llega el tiempo para la escritura. Después de habernos empapado de cuentos, de novelas, de cómics y de países… vamos a iniciar una nueva etapa: la creativa.

En otro artículo ya explique que los mapas mentales son una excelente herramienta para la creación/narración de cuentos en grupo. Ha llegado el momento de utilizar todos los medios a nuestro alcance para plasmar nuestra memoria y nuestra imaginación en palabras y pinturas. Ha llegado la hora de crear los relatos que constituirán el relato de nuestro futuro.

Hoy mismo es el aniversario de mi hijo Marc: cumple 14 años. Es un día que me recuerda la fortuna del primer día que lo tuve entre mis brazos. Hoy le he entregado un vale por una vuelta al mundo (gracias a Mariana, por su casual susurro desde Chile el día de mi último aniversario) que realizaremos una vez haya cumplido 18 años. Una vuelta al mundo que será pagada exclusivamente por el fruto de nuestra creatividad.

Y ahora ya está escrito, por duplicado: en un vale y en el blog de las dos gotas de sangre: Rojo Transitorio. Incluso tengo la certeza de que ya estaba escrito en algún lugar. Creo que mi corazón sólo ha recordado un eco del futuro. Pero ahora el compromiso se ha convertido en algo inexcusable: Verba volant scripta manent.

Uno llega a ser grande por lo que lee y no por lo que escribe. (Jorge Luis Borges)

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Sobre la leyenda personal

Caminos

Caminos

He abandonado un camino antiguo, bien delimitado y conocido,
el camino permanecerá allí, en su sitio, por siempre
puedo recuperar su memoria
por todo lo que me enseñó, por todo lo que me dio
pero ya no puedo volver la vista atrás.

Me he adentrado en caminos nuevos, por delinear, difusos
solo tengo una vieja brújula medio oxidada en mis manos
perdí toda cartografia entre heridas de guerra
y busco lineas en el suelo…
y empieza a anochecer..

Después de mi decisión hablé con mi viejo amigo R. y me dijo:
no tengas miedo, Dios es el Dios de los valientes
y no mires al suelo, mira al cielo,
en él esta dibujada la mejor cartografia…
y yo apunté:
pero se está haciendo de noche…
… y ya no veo ni mi propia sombra!
y R. añadió:
ten por cierto que
las estrellas se iluminan con el fin de que algún día,
cada uno pueda encontrar la suya
.

Espero que mi viejo amigo esté en lo cierto
porque se está haciendo de noche…
y tengo que dar el siguiente paso….
y empieza a hacer mucho frío.

No hace mucho escribí acerca de los caminos y las encrucijadas. La mágica luz de un farol me apuntó, con sabiduría, que los caminos siempre estarán en su sitio y que las decisiones, sumergidas en nuestro alma, acabarán por salir a flote. Pues sí: una decisión ya había emergido. Y escribí el texto anterior sobre aquella decisión.

Gracias también a Paulo Coelho y a Antoine de Saint-Exupery por susurrar en el oído de mi amigo R. Todos somos esclavos de nuestras palabras y amos de nuestros silencios. Y los silencios también nos hacen (extrañamente) amos de las palabras de otros.

Debe haber, sin duda, una estrella en el cielo. Algunos la llaman la leyenda personal pero tiene multitud de nombres… Lo único que tengo claro es que está en el cielo, y que la identificaré porque será la única en todo el firmamento de la cual colgarán algunos de mis sueños perdidos.

Créeme, en tu corazón brilla la estrella de tu destino. (Friedrich Schiller)

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Soñando… con las cartas del destino

The Sandman

Sueño, Destino y el resto de eternos

Dicen que Destino, aquel que reparte las cartas de nuestra suerte, es ciego y está encadenado a un libro donde todo está escrito de antemano. Creemos que su ceguera viste al azar, pensamos que no podemos torcer el trazo grabado en las páginas de su libro. Incluso dejamos que algunos vestigios nos aconsejen antes de apostar, permitiendo que susurren levemente en nuestro oído. ¿Serán aliados de la certeza o del engaño? nos preguntamos al escucharles…

Pero sólo nosotros podemos engañarnos eludiendo aquello que está escrito. Porque es totalmente cierto: ya está escrito. Pero desconocemos la lengua de tal escritura, pues sus designios fueron moldeados por Arcanos anteriores a la propia eternidad.

Dicen que el Señor del Sueño, hermano de Destino, tampoco conoce el lenguaje de los designios impresos en tal libro, pero yo no lo creo… Los sueños desvelan, de tanto en tanto, y sólo a aquellos que se aventuran con convicción en su esencia, la puerta hacia un dominio donde se oculta la clave más deseada: aquella que permite descifrar la más antigua de todas las lenguas.

También dicen que, si consigues esa clave, no debes mirarla, porque si lo haces, cambia de forma para así evitar ser comprendida. Cuelga esa llave de una cadena y déjala cerca de tu corazón, allí donde los sentimientos centellean con más libertad. Entonces, déjate guiar por ella

Las cartas ya están servidas, ahora es tu turno en el juego: comienza a descifrar las cartas que ha repartido el destino… y atrévete a sentir como éstas se transforman en aquellas que tu deseas. Pero vive ese sentimiento como cierto porque si posees la llave que obtuviste en lo más profundo del sueño, la magia jugará a tu favor… has aprendido a leer el lenguaje oculto de las cartas del destino.

El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos. (William Shakespeare)

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